Otras empresas
Además de los deslizadores, de la Compañía Colombiana de Navegación Aérea y de la conducción cívica de la carretera a Urabá, fueron muchas otras las iniciativas de don Gonzalo Mejía en su condición de hombre de empresa. Destaquemos la construcción del edificio que llevó su nombre, construido entre 1920 y 1923 bajo la dirección del arquitecto belga Agustín Goovaerts, y que se mantuvo en pie en la esquina de la Calle Junín con La Playa , hasta el momento en que fue equivocadamente derruido a impulsos de un furor malamente modernizante que arrasó sin piedad con numerosos referentes históricos de la primera mitad del siglo XX en Medellín. El edificio Gonzalo Mejía albergaba el Café y el Hotel Europa, así como el imponente Teatro Junín, escenario que con sus casi cuatro mil localidades fue el de mayor capacidad en Colombia y lugar de innumerables espectáculos de importancia en la ciudad de entonces.
Y ya que hablamos de espectáculos, recordemos su activa participación en la incipiente industria cinematográfica colombiana como distribuidor y hasta productor de películas. Desde las épocas de sus ensayos con los deslizadores en el Sena y en el Hudson, consiguió la representación de algunas casas productoras para distribución de películas a nivel nacional, para lo cual fundó en 1914 la Compañía Cinematográfica Antioqueña. En 1924 fundó la Compañía Filmadora de Medellín y junto con la firma Acevedo e Hijos, produjeron en 1925 la cinta colombiana más taquillera hasta entrados los años sesenta: Bajo el cielo antioqueño . En 1927, con otros inversionistas de la ciudad, crearon Cine Colombia, compañía distribuidora. En 1930, las acciones que poseía en esta empresa cayeron vertiginosamente hasta la décima parte de su valor y tuvo que venderlas junto con varias de sus propiedades para pagar deudas. Estaba quebrado.
Ante esas circunstancias, hizo regresar de Europa a su mujer, sus hijos y su hermana Marichú, quienes —continuando la tradición familiar— llevaban viviendo allí varios años, los niños en plan de formación y de aprendizaje, los mayores como acompañantes.
No obstante las dificultades, se las arregló para comprar veinte automóviles nuevos. Fundó Tax Imperial. Don Pedro Jaramillo Sánchez fue el administrador de la recién inaugurada flota de taxis, que en 1940 tenía cien automóviles. “Este negocio iba a producirle a don Gonzalo los ingresos para los gastos básicos de cada día, durante el resto de su vida. El único negocio por el cual nunca mostró ningún entusiasmo. La única empresa que no correspondió a un sueño grandioso, lo sostuvo durante el resto de sus días y le permitió seguir siendo don Gonzalo, para él y para todo Medellín.”
Como retornando a las épocas de su obstinada lucha por la carretera al mar, entre 1947 y 1955 se entregó a la promoción de otra importante campaña, la carretera Medellín-Bogotá, cuya iniciación ni siquiera alcanzó a ver. También dedicó su tiempo a la consolidación de la Abastecedora de Carnes, empresa privada de ambiciosas dimensiones fundada en 1947, cuyo objeto social, como su nombre lo indica, fue la comercialización de carnes y que funcionó por algunos años. Mencionemos finalmente a Gomeco (Gonzalo Mejía y Compañía), distribuidora de camiones de una reconocida marca para Antioquia, que se estableció en octubre de 1951 y que permaneció activa durante treinta años.
Desde 1951, la salud de don Gonzalo se fue deteriorando paulatinamente, pero ello no impidió que continuase en tantas actividades como lo hizo a lo largo de su vida. Finalmente, falleció el 6 de agosto de 1956. En una multitudinaria manifestación, los habitantes de la ciudad caminando silenciosos detrás del féretro, acompañaron hasta la tumba a quien fuera llamado el Hermano Mayor de Antioquia.
La información sobre la infancia de don Gonzalo Mejía, proviene fundamentalmente de la tesis de grado de María Clara Mejía, Don Gonzalo Mejía, empresario y soñador , Medellín, Universidad Pontificia Bolivariana, Facultad de Comunicación Social, 1998, 145 pp. Agradecemos también a doña Yolanda, Beatriz y don Luis Mejía por los datos y el material fotográfico suministrados en nuestra conversación del 6 de mayo de 2002.
MEJÍA RESTREPO, Héctor, Don Gonzalo Mejía, 50 años de Antioquia , Bogotá, El Sello Editores, 1984, pp.16-17. Esta es la biografía más completa sobre Gonzalo Mejía y el trabajo que está a la base de este capítulo y del siguiente.
Tal fue la denominación de su segundo modelo de deslizador.
Los severos tropiezos de la CCNA , realmente fueron comunes a todas las empresas pioneras de la aeronavegación en Colombia. En sus inicios, la Scadta también tuvo varios graves accidentes, pero logró supervivir como empresa.
“El edificio fue construido por el Consorcio de Fomento, compañía comercial integrada por un grupo de ricos empresarios a quienes unía su interés por desarrollar la industria del cine en Colombia: Gonzalo Mejía, Nemesio Camacho, Juan di Domenico y Harold B. Mayham. El Junín fue agenciado por la Compañía Cinematográfica Antioqueña, fundada por Mejía en 1914 para distribuir con exclusividad películas de Hollywood y México. Al intuir que sería un negocio próspero y multitudinario, Mejía emprendió la construcción de grandes teatros y la producción de cine colombiano.” MOLINA LONDOÑO, Luis Fernando, Agustín Goovaerts y la arquitectura colombiana en los años veintes , Bogotá, Banco de la República – El Áncora Editores, 1998, p.37.