Después de la tempestad viene la calma
En 1988, la dirección del aeropuerto fue asumida por una junta paritaria del Municipio de Medellín y de la Aeronáutica Civil, transitoria hasta que se otorgasen las herramientas jurídicas para que el primero asumiera la dirección autónoma de la terminal. Las funciones de la junta eran:
- Administrar eficientemente el aeropuerto.
- Dar mantenimiento a las pistas, plataformas, calles de rodaje, torre de control y demás instalaciones.
- Readecuar las estructuras del aeropuerto, abandonadas a causa del cierre.
- Gestionar las inversiones necesarias para estas tareas, así como comenzar la construcción del parque recreativo, cultural y ambiental Juan Pablo II.
De esta forma se presentó un plan de desarrollo a la junta paritaria que demarcaba tres objetivos importantes:
* Implementación de un equipo de trabajo
* Adecuación de las instalaciones físicas
* Desarrollo de un plan de seguridad
En concordancia con este plan, el Olaya Herrera fue reformado en 1990 por una firma privada, bajo la modalidad de administración delegada. En ella participó el hijo del doctor Elías Zapata Sierra, el arquitecto Luis Fernando Zapata, quien coordinó toda la remodelación interior de las instalaciones (señalización, jardines, colores, servicios).
Desde este año se hicieron efectivas las reformas jurídicas que entregaban al Municipio las herramientas administrativas para manejar autónomamente el Olaya Herrera. El orden cronológico es:
- Decreto 1103 de 1990 del Gobierno del Presidente César Gaviria Trujillo que entregó en comodato por 99 años al Municipio de Medellín al aeropuerto y determinó la donación de seis hectáreas de terreno para la construcción de la Terminal de Transportes del Sur.
- Acuerdo 55 de 1991, que convirtió al Olaya Herrera en establecimiento público.
- Decreto 237 de 1992, que le otorgó autonomía administrativa.
- Decreto 1802 de 1995, que declaró al aeropuerto como monumento nacional.
Estas disposiciones legales permitieron al que fue el viejo campo de Las Playas dinamizar su desarrollo. Hoy es considerado un terminal aéreo moderno, acorde con las exigencias nacionales e internacionales de la aviación comercial.
La necesidad de su reapertura se observa en datos tan claros como el volumen de pasajeros que moviliza. Por ejemplo, en el año de reiniciación de labores comenzó con una cifra de más de 140.000, que progresivamente aumentó hasta el punto que una década después, en 1998, la duplicó sobradamente, como lo observamos en la siguiente tabla:
Cifras contundentes que señalan la importancia del Olaya Herrera para el comercio y el desarrollo de las regiones que mantienen una conexión directa con la ciudad de Medellín.