El 11 de junio a las 8:45 p.m. debutó en el Circo España, ya desaparecido, situado en el cruce de las calles Bolivia y Girardot, presentación que sólo se repetiría el día siguiente. Su éxito de taquilla fue categórico. Pero a instancias del público se extendió una vez más hasta el trece. El empresario era don Alberto Mejía G., padre del conocido hombre de radio y compositor Alberto Mejía Saldarriaga. Para dar un cordial saludo a la ciudad, Gardel se hizo presente en las emisoras Ecos de la Montaña y La Voz de Antioquia pero no cantó.
Los precios de entrada a la presentación de Gardel en el Circo España fueron:
Palco 1 peso
Luneta 60 centavos
General 20 centavos
Para hacernos a una idea de la categoría del evento, podemos decir que el mismo día en que Gardel hizo su actuación extra, simultáneamente se presentaba en el Teatro Bolívar la compañía Ughetti con la presencia del barítono colombiano Carlos Julio Ramírez. Interpretaban la zarzuela Los Gavilanes , y los precios oscilaban entre 80 centavos la luneta y 15 centavos la galería.
Luego Gardel viajó a Bogotá, pero mencionemos un cambio en las circunstancias, que conviene tener presente para la comprensión del trágico desenlace de esta historia. El piloto colombiano Ernesto Samper Mendoza se entrevistó con el cantante y lo convenció de cambiar de aerolínea para proseguir su recorrido por Colombia. Samper Mendoza era socio de la Saco (Sociedad Aérea Colombiana), competidora de la Scadta , en la que se destacaba un joven piloto alemán de veintisiete años llamado Hans Ulrich Thom, formado en su país natal. (Samper Mendoza publicó en diarios bogotanos que su aerolínea había sido la escogida por Gardel para viajar a la capital, estrategia para ganar presencia ante sus competidores). Estos dos pilotos rivalizaban profundamente por la supremacía en la naciente aeronavegación colombiana; ambos protagonizarían el aciago episodio que marcó la historia de Medellín y del Aeropuerto Olaya Herrera. Aunque la Saco era una empresa privada, transmitía un aire de pertenencia nacional, mientras que la Scadta debía soportar un ambiente de cierta hostilidad por su imagen de compañía alemana.
Gardel permaneció sus últimos diez días de vida en Bogotá, donde cantó en los teatros Real y Olimpia . Su última presentación fue radial, en La Voz de la Victor , cerca de la Plaza de Bolívar. No hay que olvidar la motivación de su gira, arriba mencionada: promocionar las nuevas canciones de la RCA Victor , que hacían parte de sus películas con Paramount, motivo por el cual sí cantó en este programa. Era tanta su popularidad que la emisora se vio forzada a habilitar unos altoparlantes para la calle, donde cerca de 5.000 personas se agolparon para ver y oír a su ídolo.
Algunas de las canciones que interpretó son: Sin son , Cuesta abajo , Tengo miedo de tus ojos , El carretero , Melodía de arrabal , No te dejes engañar , Agarrala si podés , Silencio en la noche y Las aguas del Magdalena , nombre que era el subtítulo de Rumores , el bambuco tanta veces interpretado por él. Antes de terminar el último concierto de su vida, Gardel agradeció al pueblo colombiano su hospitalidad para con él y su comitiva. Evocó a su ‘vieja`, expresó sus deseos de verla, y como predeterminando su destino afirmó que “el hombre propone y Dios dispone”. Leamos parte de su despedida:
“Antes de cantar mi última canción, quiero decirles que he sentido grandes emociones en Colombia. Me voy de Bogotá con la impresión de quedarme en el corazón de ustedes...encontré en la miradas de las mujeres colombianas, en la sonrisa de los niños — que me hacen acordar tanto los niños de mi tierra— y en el aplauso de los bogotanos, un cariñoso afecto hacia mi persona. Si alguna vez alguien llegara a preguntar sobre las mejores atenciones que he recibido a lo largo de mi carrera, les aseguro que no podré dejar de mencionar al pueblo colombiano....gracias amigos...muchas gracias tanta amabilidad. Yo voy a ver a mi vieja pronto...y no sé si volveré porque el hombre propone y Dios dispone ...pues tal encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera hijo propio, que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre mis amigos...”
Sin duda que fue hasta siempre. Gardel inscribió en la historia del tango a este país, legándole su muerte, como si la tragedia develara la grandeza. El último tango que cantó ante el público fue Tomo y obligo , dura letra del dolor y del despecho por los amores fracasados.
“...¡Fuerza, canejo! ¡Sufra y no llore,
que un hombre macho no debe llorar!”
Eran las 10:30 de la noche cuando Gardel cantó el tema final de su carrera. Sin saberlo, el público bogotano asistía a su despedida definitiva.