Reforzaban sus argumentos invocando mejorar la habitabilidad y la calidad de vida:
“ ...la ciudadanía, inerme ante las carencias, presionada por la situación general busca resolver individualmente la necesidad de esparcimiento; los domingos y días festivos es posible observar la saturación de sitios como el zoológico, el Parque Norte, los alrededores del estadio y los campos de Niquía, entre otros, a los cuales se llega, a pesar de la inseguridad reinante para disfrutar de una distracción pasiva; sólo algunas zonas restringidas como clubes particulares y las instalaciones de Comfama ofrecen diversidad de diversiones a sus usuarios.
“La discusión alrededor del Parque Olaya Herreraha mostrado el surgimiento de una conciencia colectiva, la necesidad de recreación, como actividad que contribuye en buena parte a mejorar la calidad de la vida.Este concepto tiene como punto de partida las relaciones existentes entre la población, la práctica cotidiana y su entorno; (...) definen en último término la habitabilidad de un lugar.”
Como se aprecia, lainsatisfactoria situación de la ciudad con respecto asu equipamiento recreativo era un acicate para convertir el Olaya Herrera en un parque público. Paradójicamente, el mismo aeropuerto era y sigue siendo un sitio de distracción dominguera para los pobladores cercanos que sereunían en las terrazas del mismo para despedir a sus amigos y familiares, para contemplar el despegue y el aterrizaje de los aviones.
Para solidificar su propuesta, los ecologistas hacían mención de la Declaración de Vancouversobre el hábitat: la recreación es la sexta necesidad vital del ser humano. Con todo, otros fines alternativos se propusieron a los terrenos, como construir un centro de convenciones y una terminal de transportes terrestres del sur(como de hecho sucedió con el Decreto 1103, al ceder el aeropuerto seis hectáreas para la obra), pero en términos generales alcanzaron poca relevancia.
Sin embargo, los antiguos usuarios del Olaya, (especialmente los pasajeros de vuelos regionales), vieron cómo las condiciones de acceso al nuevo aeropuerto eran distintas a las de la antigua terminal: su distancia de la ciudad implicaba mayores limitaciones de desplazamiento, obstaculizaba las visitas ágiles y rápidas que ganaderos, agricultores, mineros, médicos y comerciantes —con base en zonas como Urabá, Bajo Cauca, Magdalena Medio y Córdoba—hacían cotidianamente. La opción del parque ecológico estaba animada de los muy sanos propósitos de ofrecerle a Medellín un amplio globo de tierra para el bienestar de sus habitantes, pero su destinación exclusiva para estos fines objetivamente privaba al departamento de Antioquia de una infraestructura esencial para potenciar su desarrollo económico y social. Esto generó una creciente petición de retornar la aviación regional al Olaya Herrera. El temor a la supuestas dificultades financieras del José María Córdova a consecuencia de la competencia de laantigua terminal, parecíaperder peso, debido a la reducción de la aviación regional en aquella, por las circunstancias que hemos esbozado.
Vale la pena destacar que desde antes de la reapertura del aeropuerto, venía operando con un permiso especial una empresa privada que ofrecía servicios de transporte en helicópteros. Debido a las razones ya indicadas —poca viabilidad financiera del parque, creciente clamor de los usuarios regulares por la reimplantación de la aviación regional y la consecuente merma de las operaciones regionales en el José María Córdova—, paulatinamentese fue gestando la reapertura del Olaya. Cuando fue un hecho la decisión de reabrir las puertas al público, el periódico El Colombiano tituló:“Retorna un símbolo antioqueño”, poniendo en evidencia una de las razones de más peso para reversar la decisión exclusiva del parque: la petición mayoritaria de la opinión pública.
Podemos resumir en tres clases las razones para la reimplantación de la aviación regional en el Olaya Herrera:
* Técnicas: la firma Sofreavia sustentó que el José María Córdova no poseía la capacidad total para asumir toda la aviación de la región, por lo que era necesario un aeropuerto alterno, pero no únicamente para la aviación regional sino también para actividades de capacitación y de soporte a operaciones militares.
* Económicas: una infraestructura que había sido construida a lo largo de varias décadas y que demandó muy altas inversiones, no podía ser subutilizada, por lo que era prioritario conservarla.
* Beneficio social: la firma Invamer demostró que el 75% de las personas de la región deseaban la reactivación de las operaciones aéreas del Olaya.
Fue así como se pensó en la alternativa más salomónica respecto a las diferentes posiciones de la opinión. Se realizó una intensa consulta popular acerca del futuro de las instalaciones, donde la idea del aeroparque fue la de mayor respaldo. Atendiendo estas peticiones, el Presidente Virgilio Barco Vargas, por medio del Decreto 264 del6 de febrero de 1988, dio vía libre a la aviación regional en el Olaya Herrera, a tiempo que acertadamente mantenía el proyecto del parque recreativo, cultural y para la conservación del medio ambiente, llamado Juan Pablo II.
El 11 de abril del mismo año, bajo el Gobierno Municipal del primer Alcalde de elección popular, Juan Gómez Martínez, el aeropuerto reabrió sus puertas a los usuarios, como comienzo de una nueva etapa. Después de haber librado la batalla por su supervivencia, demostrando una vez más la aceptación social de que goza, el aeropuerto se enfrentaba a un reto distinto: readecuarse para ser competitivo y prestar un servicio cada vez más eficiente.