Constitución de UMCA y construcción de la pista del Aeropuerto Olaya Herrera
Pan American hizo saber a don Gonzalo que la organización de aviación comercial bajo su mando había convenido con la Scadta que no interferiría con sus operaciones en Colombia, ante lo cual el empresario antioqueño obtuvo una certificación de la firma de mayoría accionaria alemana, en que manifestaba no tener interés de aterrizar en Medellín, así las cosas, Trippe ofreció poner en funcionamiento una ruta entre Medellín y Panamá en la que ellos tendrían las tres cuartas partes de las acciones y en la que los aviones Sikorsky S 38 de propiedad de Pan Am se alquilarían a la nueva empresa. Gonzalo Mejía aportaría el 25% restante y haría las gestiones a que hubiere lugar con el gobierno colombiano para autorizar el funcionamiento de la compañía y de la ruta en cuestión, mejía aceptó el acuerdo. Había nacido la UMCA (Urabá Medellín Central Airways). Como los Sikorsky no tenían la autonomía suficiente para alcanzar a Colón en un solo vuelo, debería pensarse en un lugar intermedio para reabastecerse de combustible. El sitio escogido fue Turbo.
El 8 de octubre de 1930 el ministro de Correos y Telégrafos Julio Enrique Tascón presentó al Senado un proyecto para aprobar el contrato que haría posible poner en funcionamiento la nueva ruta con Mejía como representante de la naciente compañía y el ministro de turno como representante del gobierno, proyecto que finalmente se convirtió en la ley 8 de 1931, mediante la cual se concedía a UMCA el privilegio de explotar comercialmente durante quince años el servicio aéreo naciente.
Como concesionario, don Gonzalo Mejía tuvo que constituir una fianza que exigía el gobierno y que respaldó el doctor Juan Antonio Toro. Se obligaba también a traer expertos extranjeros que conceptuaran sobre la viabilidad del servicio, a garantizar la seguridad de los pasajeros y de la carga, y a establecer campos de aterrizaje donde se considerase conveniente. Por su parte, el gobierno suministraba los terrenos escogidos para tal fin. Gratuitamente si fueren baldíos o los declararía como de utilidad pública y por lo tanto expropiables en caso de que estuviesen en manos de particulares. A partir de la fecha de legalización del contrato se estableció un lapso de dieciocho meses como máximo para la inauguración de la ruta, vale decir, el momento en que se estableciesen dos vuelos redondos semanales que movilizaran carga y pasajeros con aviones de una capacidad de transporte superior a una tonelada.
Necesariamente, el proyecto debía ser debatido en las dos cámaras del Congreso, como en efecto sucedió.
“Durante el debate sobre la ley, en ambas cámaras del Congreso de la República se presentaron numerosos argumentos en pro y en contra del contrato, pues mientras los defensores de él hablaban de las conveniencias que para Antioquia y por ende para el país él representaba, los opositores se mostraban reacios a dar su aprobación mientras en él figuraran empresas norteamericanas, lo que hizo exclamar al representante Aquilino Villegas que la discusión se situara en su verdadero terreno y no en el de la interpretación internacional.
El Congreso recibió varias comunicaciones telegráficas de compañías de los Estados Unidos, confirmando su interés en el establecimiento del servicio, estando entre ellas la General Motors y la Ford Motors Company.